Por amor al arte
A puertas de cumplir un año* de estar desempleada, repensar mi lugar en el mundo y vivir el desasosiego que implica buscar empleo en un sector tan desierto como el arte y la cultura, he emprendido este proyecto al que he bautizado Por amor al arte, al ser una frase muy popular con la que la mayoría de artistas nos identificamos –por lo menos en algún momento de nuestras carreras−, pero que lamentablemente encierra un carácter perverso que denigra nuestra práctica artística.
Por amor al arte se escucha en muchas áreas, pero en el arte y la cultura tiene un protagonismo sin igual. Se utiliza para señalar que el arte es el motor de nuestras vidas y que el dinero no dirige nuestras acciones, para hacer referencia a la dificultad que es vivir del arte, para exponer que lo que hacemos lo hacemos por amor y no por dinero ni ninguna otra razón; hacemos arte sin esperar nada a cambio, porque el solo hecho de hacerlo nos es suficiente. Pero sabemos que en el mundo capitalista en el que vivimos, eso no es suficiente, ya que ni el amor ni el arte nos sostienen por completo.
Hacer lo que realmente se quiere tiene un precio muy alto. Entonces nos enfrentamos a un eterno dilema: ¿hacer lo que te gusta o hacer lo que te dé un sustento?
De modo que este proyecto más allá de ser un negocio, es un manifiesto de las dificultades que caracteriza al medio cultural. Es un impulso por ser fiel a mí misma. En el fondo −aunque sutil− es una acción pedagógica a través de la cual quiero compartir algunas de las cosas que me gusta hacer: cocinar, investigar, escribir, enseñar. Espero que disfruten esta iniciativa y que la acojan con el mismo amor con el cual les abro las puertas de mi corazón al compartir no solo estas recetas, sino –y especialmente− las ideas y sentimientos que me rondan desde hace varios meses.La palabra arte aparece en las plataformas de empleo una vez al mes. En general, buscar empleo es una labor ardua que implica estrellarte con la realidad, gestionar la frustración que llega una y otra vez, y ser muy creativo para sobrellevar la situación. Además, en el caso de los artistas, buscar trabajo también significa idear proyectos y acciones culturales, autogestionar tus iniciativas diseñando, buscando espacio, escribiendo y diligenciando formatos, difundiendo eventos, administrando el dinero, haciendo de portera, cocinera, mesera, y un largo etcétera que no termina sino cuando se acaban las ideas y/o la vocación se apaga por completo.
Todo este laberinto trae infinitas veces la pregunta ¿Qué hacer? Y pues inspirándome en mis hermanos –emprendedores por naturaleza− me propuse desarrollar una idea de negocio que solvente la situación y al mismo tiempo me permita poner algo de lo que sé y me gusta hacer. Así que cuando me senté a buscar algo que pudiera comercializar para obtener algunos ingresos, de inmediato vino a la mente las conservas que he preparado muchas veces para mí y para mi familia. Y como mi propósito de vida es el arte y la educación, me propuse cruzarlos con estos productos, aunque fuera por los laditos.
Por amor al arte es una serie de conservas que llevan el nombre de artistas que de una u otra manera se relacionan con el alimento en cuestión. Así, las mermeladas se llaman Rothko, el padre del expresionismo abstracto y colorista por excelencia; la salsa picante Kahlo, por la mexicana , y hummus se llama Aldowayan, artista saudí. En un futuro (ojalá cercano) habrá un antipasto que tenga por nombre da Vinci, el artista italiano más famoso de la historia; los pepinos agridulces se llamarán Wurm y el hogao Holguín, por una de las primeras artistas mujeres de Colombia.
De modo que este proyecto más allá de ser un negocio, es un manifiesto de las dificultades que caracteriza al medio cultural. Es un impulso por ser fiel a mí misma. En el fondo −aunque sutil− es una acción pedagógica a través de la cual quiero compartir algunas de las cosas que me gusta hacer: cocinar, investigar, escribir, enseñar. Espero que disfruten esta iniciativa y que la acojan con el mismo amor con el cual les abro las puertas de mi corazón al compartir no solo estas recetas, sino –y especialmente− las ideas y sentimientos que me rondan desde hace varios meses.* Texto escrito y publicado en Instagram en septiembre del año 2023